{"id":5436,"date":"1996-08-30T12:00:53","date_gmt":"1996-08-30T12:00:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.antoniomachado.net\/carta-de-rusia-2\/"},"modified":"2017-07-14T18:48:23","modified_gmt":"2017-07-14T18:48:23","slug":"carta-de-rusia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.antoniomachado.net\/es\/carta-de-rusia\/","title":{"rendered":"CARTA DE RUSIA"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column width=\u00bb1\/1&#8243;][vc_column_text]Me he levantado algo molido, quiz\u00e1s debido al traqueteo de ayer en el autob\u00fas, o tal vez por la dureza del suelo de la cocina donde dormimos. Doy tumbos de son\u00e1mbulo, pero ya en el exterior de la caba\u00f1a, el frescor de la ma\u00f1ana disipa el eco de mis sue\u00f1os. Es el paisaje quien realmente me despierta. Un sol d\u00e9bil apenas se insin\u00faa por el Este, sobre el lago y escondido entre las nubes. Las casetas y caba\u00f1as desperdigadas por la pradera se mantienen gris\u00e1ceas y oscuras. M\u00e1s atr\u00e1s, las laderas cubiertas de taig\u00e1 se ven manchadas por jirones de nubes que levitan inm\u00f3viles en el silencio de la ma\u00f1ana, incorp\u00f3reas, como la niebla difusa que pende sobre el espejo del lago. Hay magia en este sitio.<\/p>\n<p>Me acerco a la orilla y hundo mis manos en el agua helada. Me salpico la cara y rompo el silencio y la quietud de la superficie. Al poco oigo un repiqueteo a mi derecha, a un centenar de metros.<\/p>\n<p>Dos ni\u00f1os cabalgan a pelo sobre un caballo, cruzando a todo galope el largo puente que une las dos orillas del lago Telets\u00adkoye en su extremo norte, justo donde nace el r\u00edo que se unir\u00e1 al Kat\u00fan para convertirse en el inmenso Ob (Obi para los espa\u00f1oles). Estoy muy cerca de las llamadas cuatro esquinas de Asia, punto donde confluyen Rusia, Kazaquist\u00e1n, Mongolia y China\u00a0; en Siberia del SE, para m\u00e1s datos.<\/p>\n<p>El puente que trepida bajo los cascos sin herrar del caballo es recio, de madera y est\u00e1 cubierto de esti\u00e9rcol de animal y de la mugre de los siglos. Los ni\u00f1os son kalmucos, o descendientes de ellos\u00a0; <em>Altai people<\/em> como los llaman los rusos en t\u00e9rminos gen\u00e9ricos. Son de cabeza grande y rasgos asi\u00e1ticos, aunque quiz\u00e1s su rasgo principal sea el que no sonr\u00eden cuando les saludas. Se quedan parados, con su cara de plato, mir\u00e1ndote sin comprender o comprendiendo tal vez demasiado a trav\u00e9s de sus ojos achinados.<\/p>\n<p>A lo largo del r\u00edo Kulishman, que nutre al Teletskoye en su otro extremo, viven unos 3.500 kalmucos vinculados a un pueblo-granja fruto de la planificaci\u00f3n sovi\u00e9tica. Se llama Balykch\u00e1, que quiere decir \u00ablugar con peces\u00bb. Cruc\u00e9 el poblado a lomos de caballo, al paso, observando las caba\u00f1as de madera, las cocinas adjuntas, los huertos y frutales, las vacas campando por sus respetos por calles que no son calles y las caras que te miran quietas, un rato, si son adultas; de continuo, si son ni\u00f1os. La escuela, destartalada, y la estaci\u00f3n de radio, algo menos perjudicada, se\u00f1alan el inconfundible estilo de una dictadura, como otras tantas que he visto en \u00c1frica y Am\u00e9rica del Sur. Cemento y dimensi\u00f3n al servicio de la vanidad pretenciosa de una grandeza solo sostenida por la fuerza. La diferencia de escala y proporci\u00f3n entre los edificios oficiales y locales da medida de la magnitud de la opresi\u00f3n. Rusia no es lo que fue, o nunca fue lo que nos hicieron pensar que era. Miro el monolito que hay a la entrada del pueblo, adornado con alegor\u00edas a la producci\u00f3n agr\u00edcola y mensajes en cir\u00edlico que no s\u00e9 descifrar. Es de aluminio y est\u00e1 ajado, solitario, rodeado de bo\u00f1igas de vaca y guijarros. Sent\u00ed tristeza. Es como la espiga seca de una umbel\u00edfera ya florida y sin frutos. Caer\u00e1 con el viento.<\/p>\n<p>No soy justo. Debo explicar primero qu\u00e9 hago en Altai, a 9.700 km de mis Islas Canarias, y por qu\u00e9 me ha impactado Rusia tanto, con solo haber rozado el vello de este inmenso oso aturdido.<\/p>\n<p>Har\u00e1 como tres a\u00f1os, asist\u00ed a una conferencia sobre las \u00e1reas protegidas en Rusia que dio Nicolai Maleshin, director de la la Reserva de la Biosfera de Chernozem. Se encontraba en Tenerife con motivo de un viaje de estudio por los parques nacionales espa\u00f1oles. Miguel Castroviejo, entonces director &#8211; conservador del Parque Nacional del Teide ( y sucesor m\u00edo en el cargo) hac\u00eda de anfitri\u00f3n y tuvo a bien invitarme. Entre las muchas diapo\u00adsitivas que puso Nicolai me llamaron la atenci\u00f3n unas que mostraban r\u00edos pr\u00edstinos surcando valles ampl\u00edsimos, cubiertos de bosque, despejados y sin atisbo de presencia humana.<\/p>\n<p>\u2013 \u00ab\u00a1Qu\u00e9 interesante\u00a0!, esto es como ver Europa antes de que el hombre la transformara\u00a0!\u00bb, \u2013 coment\u00e9, mientras Miguel devoraba la pantalla con ojos atentos. De pie, tras sus enormes gafas de montura clara, Nicolai, con su cuerpo de Rambo y cara de ni\u00f1o grande, explic\u00f3\u00a0:<\/p>\n<p>\u2013 \u00abEsta es la Reserva de Altai, en Siberia. Yo fui su director durante 10 a\u00f1os \u00bfPor qu\u00e9 no vienen a verla\u00a0?\u00bb<\/p>\n<p>Miguel y yo nos miramos sin excesivo convencimiento, y no recuerdo quien pronunci\u00f3 la frase m\u00e1gica, pero all\u00ed qued\u00f3\u00a0:<\/p>\n<p>\u2013\u00ab\u00bfY por qu\u00e9 no\u00a0?\u00bb\u2013<\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda de los l\u00edos en que me he metido se han iniciado a partir de estas sencillas palabras. El hecho es que, tres a\u00f1os despu\u00e9s y a trav\u00e9s de contactos entre Nicolai y Miguel, que ahora trabaja en la Delegaci\u00f3n espa\u00f1ola ante la Uni\u00f3n Europea, en Bruselas, el viaje cuaj\u00f3.<\/p>\n<p>Inicialmente \u00e9ramos tres los aventureros y al final acabamos formando una expedici\u00f3n de once. Se apunt\u00f3 gente del Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Madrid (F\u00e9lix Garmendia y Paco Pando) con Santiago Castroviejo (\u201cTatayo\u201d) a la cabeza, hermano de Miguel y anterior director del Jard\u00edn\u00a0; Antonio Garc\u00eda Valdecasas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, especialista en \u00e1caros acu\u00e1ticos, y dos bot\u00e1nicos gallegos, Enrique Vald\u00e9s y Antonio Prunel, secretario de la Casa de la Ciencia de Orense. De Canarias vinieron \u00ablos \u00c1ngeles\u00bb\u00a0: Palomares, director-conservador del parque nacional de la Caldera de Taburiente, y A. Fern\u00e1ndez, del de Garajonay. Los dos son ingenieros de montes y ciertamente, \u201dtiran pal monte\u201d. Las perspectivas de culminar muchos picos y dejarse la suela de las botas en las m\u00edticas monta\u00f1as de Altai, les hizo desistir de otros planes que ten\u00edan trazados para el verano. Y tambi\u00e9n se apunt\u00f3 Vicente\u00a0R. Gracia, m\u00e9dico psiquiatra, bot\u00e1nico, entom\u00f3logo, erudito y escanda\u00adloso\u00a0; un exuberante personaje que podr\u00eda serlo de Cabral Infante, con hipocondr\u00eda contagiosa ante cualquier situaci\u00f3n nueva y sin cuya notada presencia el viaje hubiera sido otra cosa, ciertamente, m\u00e1s aburrida. En definitiva, una expedici\u00f3n cient\u00edfica a colectar material bot\u00e1nico y entomol\u00f3gico, formalizada y en toda regla.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p>Llegar a Altai no es empresa f\u00e1cil. Tuvimos que hacer escala de dos d\u00edas en Mosc\u00fa, luego volar 3 horas y media hasta Barnaul, a 3.400 km al este\u00a0; despu\u00e9s 8 horas de autob\u00fas destartalado hasta Artubash en el lago Teletskoye, pernoctar y 6 horas m\u00e1s en barco para alcanzar el puesto de Chiri (tres caba\u00f1as), la aut\u00e9ntica puerta de entrada a la Reserva, a 70 km en el otro extremo del lago. Esto nos llev\u00f3 5 d\u00edas que se repiten, con la salvedad de la parada de Mosc\u00fa, en el viaje de vuelta. El tiempo \u201cneto\u201d en la Reserva de Altai se redujo pues a 16 d\u00edas, de un total de 24 desde que sal\u00ed y volv\u00ed a Tenerife.<\/p>\n<p><strong>La Rusia con Visa<\/strong><\/p>\n<p>La Rusia que ven la mayor\u00eda de quienes la visitan, yo no tuve ocasi\u00f3n de conocerla. Es el San Petersburgo de los zares, el Hotel Mosc\u00fa o el Hotel Ukrania frente al Kremlin. Es la Rusia que acepta Visa y que establece un abismo entre quienes poseen el pasaporte al cr\u00e9dito bancario, y quienes no. La Rusia de los d\u00f3lares y la Rusia de los rublos.<\/p>\n<p>Mosc\u00fa pasa por ser hoy una de las ciudades m\u00e1s caras del mundo, al menos en t\u00e9rminos relativos. Me explicar\u00e9.<\/p>\n<p>El d\u00eda que paramos en Mosc\u00fa hicimos algunas visitas de rigor, como el periplo por el interior del Kremlin o la visita laber\u00edntica a las m\u00faltiples capillas de San Basili. En el hotel donde acudimos a cambiar d\u00f3lares (inmaculados y posteriores a 1990) todo tiene el sabor de cualquier buen hotel mundano, con sus escaparates abiertos a los salones, trasiego de clientes bien trajeados y la mirada atenta y discreta de conserjes y botones. Quiz\u00e1s la \u00fanica novedad sean las j\u00f3venes rusas que merodean en los alrededores, ataviadas con trajes negros ce\u00f1idos y cortos de falda que realzan la hermosura de sus cuerpos de mu\u00f1ecas de pelo rubio y ojos claros\u00a0; hasta sus senos breves, enhiestos y bien demarcados, parecen frutos jam\u00e1s tocados que incitan a la profanaci\u00f3n. All\u00ed esperan a que los botones reclamen su presencia en alg\u00fan pasillo, n\u00famero cualquiera, de la habitaci\u00f3n que sea. S\u00ed, las putas de Mosc\u00fa son mu\u00f1ecas a las que no pega un calificativo tan sonoro y rotundo. Son putillas de Visa, para decirlo con m\u00e1s ternura.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pasear por la Plaza Roja y tener la oportunidad de comprobar la severidad y represi\u00f3n de la guardia rusa al visitar la tumba de Len\u00edn \u2013hay que desfilar ante \u00e9l en pleno silencio y orden borreguil\u2013, el grupo hispano decidi\u00f3 ir a comer a un buen restaurante, quiz\u00e1s como sonora \u201capertura\u201d de nuestra expedi\u00adci\u00f3n, o puede que forzados por la ausencia de caf\u00e9s, <em>snacks<\/em> o bares que jalonan cualquier calle de cualquier ciudad occiden\u00adtal. Acabamos en el Sudar, un restaurante abierto en un s\u00f3tano, de estilo sobrio y con cierto atisbo de elegancia en la disposici\u00f3n de la cristaler\u00eda y las servilletas. Los servicios higi\u00e9nicos, impecables. Caviar fresco tra\u00eddo del lago Baikal en avi\u00f3n, cerveza rusa, esturi\u00f3n guisado y vino. Una buena comida que al cambio sali\u00f3 a unas 5.000 pesetas por barba, precio m\u00e1s que razonable para un restaurante equivalente en Madrid, por poner el caso. Una habitaci\u00f3n individual en el Hotel Ukrania cuesta 14.000 ptas, y en el Mosc\u00fa Palace 42.000\u00a0. Se paga en d\u00f3lares y nada de esto resulta escandalizador, por supuesto. Pero.<\/p>\n<p>El sueldo mensual de Nicolai, bi\u00f3logo funcionario del Estado, es de 13.000 ptas netas (probablemente estuvimos desacertados en llevarle a comer con nosotros). El coste de la vida anda por las 2.000 ptas y el salario m\u00ednimo es de apenas 1.000 (cifras mensuales). Un puesto callejero en la zona central de Mosc\u00fa ofrec\u00eda pinchos de carne a 4 d\u00f3lares (520 ptas). La Rusia sin Visa no come pinchos.<\/p>\n<p><strong>La Rusia gris<\/strong><\/p>\n<p>Es f\u00e1cil comprender que Nicolai, en cuyas manos dejamos la organizaci\u00f3n del viaje, evitara ubicarnos en un hotel del centro de Mosc\u00fa. Para pasar las dos noches de estad\u00eda obligada, alquil\u00f3 un piso en uno de los bloques-vivienda est\u00e1ndares que hay a cientos en la periferia de la capital (8 millones de habitan\u00adtes). Todos son iguales e imposibles de diferenciar\u00a0; altos para\u00adlelep\u00edpedos que se disponen cerrando un inmenso campo central donde aparcan los coches y se encuentran los centros oficiales de suministro para la barriada. Los coches los cubren con cajones met\u00e1licos, a modo de garajes monoplaza, de manera que nunca se sabe si hay realmente un coche escondido bajo cada coraza. En estos bloques viven todo tipo de personas, desde ingenieros a simples obreros. Ahora tambi\u00e9n hay quien alquila pisos.<\/p>\n<p>En todo Mosc\u00fa parece no haber problema de espacio. Las avenidas, los parques, los bloques, su separaci\u00f3n\u00a0; todo est\u00e1 hecho a gran escala; nada que ver con el mundo mediterr\u00e1neo o \u00e1rabe. Esta es una Rusia triste, silente, que no sonr\u00ede\u00a0; la que a\u00fan no ha despertado del susto de su descalabro\u00a0; la que no sabe como emprender soluciones\u00a0; la Rusia sin iniciativa.<\/p>\n<p>El piso en el que nos repartimos por el suelo de la sala, cocina y dormitorios, con muebles que alg\u00fan d\u00eda brillaron y estaban enteros, bombillas que tuvieron tulipa, es un buen ejemplo de la penuria de la Rusia sin Visa. O de la desidia, simplemente.<\/p>\n<p>El grifo del ba\u00f1o no cierra &#8211; goma gastada &#8211; y el chorro de agua caliente y humeante se pierde por el sumidero permanen\u00adtemente. Es un ruido diur\u00e9tico. En la cocina, mugre aparte, la situaci\u00f3n de la grifer\u00eda es la misma, y tambi\u00e9n con agua caliente. Como canario acostumbrado a economizar el agua, aquello me escandaliza tanto que tomo mi cantimplora y el cron\u00f3metro. Calculo el consumo\u00a0: cuatro litros por minuto, o sea, 5.800 metros c\u00fabicos al d\u00eda y todo por dos (ba\u00f1o y cocina). Se lo comento a Nicolai y, para mayor asombro, me dice que es una situaci\u00f3n harto normal y frecuente en los bloques-vivienda de todo Mosc\u00fa. El agua no cuesta dinero y es calentada por el proceso de refrigeraci\u00f3n de las centrales t\u00e9rmicas que aportan fluido el\u00e9ctrico y est\u00e1n repartidas estrat\u00e9gicamente. Me resulta imposible imaginar el volumen total de agua que corre de continuo ca\u00f1er\u00eda arriba y sumidero abajo.\u00a0!Cielos\u00bf el problema de Rusia es que se desagua.\u00a0! Pienso en lo que he dicho y no me parece acertado del todo. No es el agua que se pierde lo que desangra a Rusia\u00a0; es el hecho de dejar que ocurra, de no desarmar el grifo, reponer el trozo de goma y frenar tanta desidia.<\/p>\n<p>Salgo al balc\u00f3n (1 x 2 m) de nuestro s\u00f3rdido refugio. Desde el piso d\u00e9cimo, domino el conjunto de varios bloques\u00a0; abajo, el espacio com\u00fan que hace de plaza, aparcamiento y zona de juego. Deduzco que deben haber dos o tres centros de suministros, pues se ven entrar y salir rusos, silentes, con su bolsa y carrito en la mano. No hay ruido ni bullicio. Tres ni\u00f1as juegan a la pelota y lo hacen en un silencio incongruente. Nadie grita desde las ventanas. No se oye m\u00fasica. Nadie canta.<\/p>\n<p>Me intriga. Siempre hay una o dos personas que van para alg\u00fan sitio. Pero no hay prisas, no se forman grupos, no se discute en la calle. Veo a tres se\u00f1oras con el pelo cubierto con un pa\u00f1uelo blanco, sentadas en tres troncos (zona de recreo infantil, muy deteriorada). Supongo que hablan entre ellas. Un se\u00f1or que sale lleva traje con corbata, y malet\u00edn. Va s\u00f3lo. Debe ser ingeniero. Ya dije que aqu\u00ed viven gente de varias clases, mezcladas.<\/p>\n<p>Supongo que los pisos por dentro ser\u00e1n diferentes, pero ello no quita que el portal y los ascensores huelan a sexo, a viejo, como los barrios bajos del Cairo\u00a0; que las bombillas est\u00e9n rotas y la mugre sea el decorado general. Los balcones que atisbo a ver desde el m\u00edo, no desvelan mejor situaci\u00f3n. Mate\u00adriales acumulados\u00a0; algo de ropa tendida\u00a0; quiz\u00e1s un trineo viejo y, con suerte, el humo solitario de alguien que fuma su cigarrillo mientras observa o se toma un yoghurt mirando al vac\u00edo. Vida hosca bajo un d\u00eda radiante y hermoso, con \u00e1rboles verdes y vigorosos. Solo los grandes grajos negros y grises vuelan en grupitos y levantan la voz de cuando en cuando.<\/p>\n<p>Estos rusos tristes son muy abundantes en Mosc\u00fa. Se les distingue all\u00ed donde est\u00e9n por su individualidad, porque nunca forman masa. Su mejor distintivo es, sin embargo, la bolsa de pl\u00e1stico que cuelga fiel de la mano rusa, sin balanceo, llena de intriga o ya vac\u00eda de esperanzas. Son bolsas recias y con dibujos muy modernos y llamativos, en su mayor\u00eda emblemas de marcas que nos resultan familiares (Cristian Dior, Benneton, Cacharel, etc.). Estas bolsas son compradas. Su colorido contrasta con los tonos apagados de la ropa rusa. Todos las llevan. Van o vienen, no se sabe. Nunca se ven abultadas.<\/p>\n<p>Los bloques viviendas est\u00e1n separados por arbolado o zonas de campo abierto, que hace las veces de jard\u00edn. No se aprecia apenas basura o papeles tirados, pero no he logrado averiguar si es que los rusos son gente limpia, o que simple\u00admente no abundan las cosas con que hacer basura. En estos jardines se ven perros bien cuidados y siempre de buenas razas. Sus amos los llevan con correa y a muchos con bozal, para que no muerdan, o tal vez, para que no ladren. As\u00ed, due\u00f1o y can pueden pasear en silenciosa complicidad.<\/p>\n<p>Antes llam\u00e9 tristes a estos rusos, pero aunque a mi me lo parezcan, creo que me equivoco. No, no est\u00e1n dominados por la tristeza. Es la ausencia de algo lo que los caracteriza. Como el velero sin viento, pero a flote\u00a0; no sumergido.<\/p>\n<p><strong>La Rusia olvidada<\/strong><\/p>\n<p>El vuelo de Mosc\u00fa a Barnaul fue largo y sereno, con la salvedad de una ligera turbulencia al superar los Urales. El resto es estepa verde e inmensa, recorrida por innumerables r\u00edos de cauce confuso y que culebrean dejando meandros perdidos en b\u00fasqueda de la esquiva pendiente m\u00e1xima. La estepa se ve m\u00e1s infinita desde el avi\u00f3n, pues las ciudades y pueblos \u2013que algunos debe haber\u2013 se pierden en la calima. \u00a1Qu\u00e9 territorio m\u00e1s descomunal\u00a0!<\/p>\n<p>Aterrizamos en Barnaul. El tufo a amoniaco e inmundicia que reina en los servicios higi\u00e9nicos del aeropuerto resultan enga\u00f1osos. Todav\u00eda no es el fin del mundo.<\/p>\n<p>Barnaul es una ciudad importante, con universidad y varios institutos de investigaci\u00f3n vinculados a los abundantes recursos minerales de la regi\u00f3n. Las tiendas est\u00e1n bien nutridas y se ven coches nuevos y modernos\u00a0(quiz\u00e1s m\u00e1s que en Mosc\u00fa). Los Mercedes-Benz son indefectiblemente parados por la polic\u00eda. \u00bfQu\u00e9 controlan\u00a0? No lo s\u00e9. Dicen que Rusia funciona ahora gracias a las mafias. Son varias, est\u00e1n bien organizadas y parece que hasta son generosas cuando pagan por los locales o viviendas que te obligan a venderles. En fin. Debe ser descorazonador comprar un buen coche y convertirse en presunto mafioso. \u00bfO quiz\u00e1s no\u00a0? Cada sociedad acaba por generar sus propios h\u00e9roes.<\/p>\n<p>Barnaul tiene, no obstante, un cierto sabor a oasis. Fuera de su recinto se extiende otra Rusia que vive y sufre sin que parezca importar a nadie\u00a0; que existe y no existe a la vez\u00a0: la Rusia olvidada.<\/p>\n<p>En el recorrido hasta Bisk y luego a Artubash pasamos por peque\u00f1as poblaciones de las que no podr\u00eda destacar nada en particular, pues hasta su trazado y composici\u00f3n parecen c\u00f3mplices del olvido. Casas de madera, huertos, cercas y poco trasiego. Un paisaje dibujado con sordina.<\/p>\n<p>Turachak es la capital de la regi\u00f3n aut\u00f3noma de Altai (son 89 en total), que cuenta con unos doscientos habitantes. Olvidada en la vastedad, es igual de ins\u00edpida e impersonal que el resto. Hasta all\u00ed tuvimos que desplazarnos en nuestro viaje de vuelta, pues hab\u00eda que obtener un visado de salida, so pena de pagar en el aeropuerto de Mosc\u00fa una multa de 600$ por cabeza al abandonar el pa\u00eds. Y, ciertamente, ya ven\u00edamos bastante desangrados por \u201cpropinas\u201d y peque\u00f1os sobornos que jalonaron nuestro paso por el sistema p\u00fablico de transporte ruso. Domodedovo, el segundo aeropuerto de Mosc\u00fa, lo recordaremos cari\u00f1osamente como \u201cTodomeloquedo\u201d.<\/p>\n<p>La oficial que extend\u00eda visados en Turachak no trabajaba por la ma\u00f1ana, impedimento que se subsan\u00f3 con una botella de champ\u00e1n ruso y unos bombones, oportunamente entregados en la puerta de su casa. Nicolai, que no siempre sab\u00eda cuanto cobrarnos por algunos de los servicios apalabrados (autob\u00fas, barco, etc.) era, sin embargo, muy certero a la hora de estimar la generosidad de los \u201cregalos\u201d. Los viajes por el tercer mundo son as\u00ed, como una m\u00e1quina compleja a la que hay que ir untando de grasa aqu\u00ed y all\u00e1 para que la cosa ande. Nos fue muy \u00fatil la pericia de Nicolai en estos menesteres.<\/p>\n<p>Cruzamos inmensos campos de suelos oscuros y muy f\u00e9rtiles, reflejando un mosaico de rotaci\u00f3n trianual.. Todo a escala rusa\u00a0; sobredimen\u00adsionado. \u00a1Qu\u00e9 riqueza de territorio\u00a0!, pero \u00a1que dureza\u00a0! No se ven casas ni poblados, sino las entradas a las granjas comunales ubicadas estrat\u00e9gicamente para facilitar el trabajo y recogida de las cosechas. Pero tremendamente aisladas, como n\u00e1ufragos en un mar de cereales. As\u00ed no circula la \u201chumanina\u201d, esa droga tan necesaria para nuestra especie, que es eminentemente tribal. Ni siquiera el gran fr\u00edo puede acallar su reclamo\u00a0; la avidez por el contacto f\u00edsico, el manoseo o el mero trasiego de afectos. Que el destino nunca prive a los pueblos de una m\u00ednima dosis de humanina.<\/p>\n<p>M\u00e1s hacia el Este y a medida que el terreno se hace monta\u00f1oso por la proximidad de Altai, los bosques que antes salpicaban el territorio pasan a dominar el paisaje y la \u201ceconom\u00eda\u201d. Se ven asentamiento de serrer\u00edas y algunos poblados dispersos en la inmensidad forestal, pues ahora es un oc\u00e9ano de \u00e1rboles el que remata el horizonte. Todo est\u00e1 como parado, y la poca actividad que se observa es lenta y cansina. Me cuentan que tienen serios problemas con el transporte, que habiendo madera, no hay forma de enviarla a sitio alguno. Que las m\u00e1quinas languidecen por falta de recambios o combustible.<\/p>\n<p>Es cierto. Se ve muy poco tr\u00e1nsito por las carreteras y la sensaci\u00f3n de vac\u00edo es generalizada. Con todo, las gentes no parecen pasarlo mal ni se perciben s\u00edntomas de miseria. Las familias se han replegado sobre s\u00ed mismas\u00a0; tienen sus animales y huertos, intercambian algunos productos y la cosa funciona. Adem\u00e1s y, sobre todo, tienen cultura y siglos de historia acumulando paciencia , que es mucho tener. Estos rusos olvidados parecen un pueblo hecho para resistir, y lo hacen de forma pl\u00e1cida, sin aspavientos. No hay analfabetismo. Se vive sin m\u00e1s, tranquilamente y se espera. Se espera.<\/p>\n<p>Me dicen que lo que m\u00e1s aprecian los rusos de estas regiones es una buena conversaci\u00f3n. Algo as\u00ed como nuestras tertulias, pero sin la sensualidad y holgazaner\u00eda mediterr\u00e1nea que tanto nos subyuga. Nosotros nos arremolinamos junto a un caf\u00e9 o una copita\u00a0 y la conversaci\u00f3n languidece a medida que los contertulios inventan excusas importantes y se van despi\u00addiendo. Ellos se re\u00fanen junto al fuego y gustan m\u00e1s de contar historias que hacer especulaciones. Y as\u00ed, hasta que terminan abatidos por el vodcka.<\/p>\n<p>Le\u00ed en una gu\u00eda tur\u00edstica de Rusia que el mayor problema de Siberia es el alcoholismo, extendido al 90% de la poblaci\u00f3n. En aquel momento me pareci\u00f3 una exageraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El ruso traga vodcka \u2013o el alcohol de 96\u00ba que llev\u00e1bamos para nuestro herbario\u2013 con gran soltura y fervor. Digo que \u201ctraga\u201d, porque no lo bebe. La boca es un mero tr\u00e1mite. El alcohol cae directamente en el est\u00f3mago, con suerte se emulsiona con la grasa de la comida que atempera la cosa\u00a0; pero seguir\u00e1 por el torrente sangu\u00edneo rumbo al h\u00edgado, que pronto se ver\u00e1 desbordado, dejando pasar alcohol sin descomponer directamente al cerebro. Un ruso beodo es un espect\u00e1culo com\u00fan y socialmente aceptado\u00a0; o asumido. Esto \u00faltimo es lo que m\u00e1s impresiona.<\/p>\n<p>Nuestro primer contacto con los kalmucos del interior de Altai se produjo en Akurum, cuando de noche divisaron nuestro campamento y uno se acerc\u00f3 a preguntar si llev\u00e1bamos alcohol. Ya antes, uno de los marineros del barco que nos ayud\u00f3 a cruzar el lago Teletskoye, se nos plant\u00f3 junto al campamento, ya a oscuras y despu\u00e9s de haber consumido Dios sabe qu\u00e9 bebida. As\u00ed estuvo durante un buen cuarto o media hora, como un perro a la espera de migajas. De vez en cuando pronunciaba\u00a0: \u201cal-ko-hol\u201d y tiraba levemente del pantal\u00f3n de Santiago.<\/p>\n<p>El vodcka es caro. La botella cuesta unos 85.000 rublos (al cambio 2.000 ptas), frente a los 3.500 de una cerveza. Pocos se lo pueden permitir, de modo que la mayor\u00eda fabrica sus propios productos alcoh\u00f3licos con los que castigarse el h\u00edgado y el alma. Todo exceso es malo, y en esta Rusia olvidada hay sobredosis de alcohol y silencio.<\/p>\n<p>Las tiendas oficiales en los pueblos son muy diferentes a las de Barnaul o Mosc\u00fa. Son amplias y espaciosas, pulcras y los pocos productos que tienen est\u00e1n perfectamente ordenados en largu\u00edsimas estanter\u00edas. Guisantes, harina, fideos, o lo que sea, metidos en bolsas pl\u00e1sticas de igual tama\u00f1o. Later\u00edo ruso y algo de importaci\u00f3n. Los clientes entran espor\u00e1dicamente, miran en silencio un buen rato y luego piden\u00a0: una cajetilla de cigarrillos\u00a0; una hogaza de pan, o una lata de sardinas. No se hace la compra\u00a0; simplemente adquieren uno o dos objetos que no consiguen producir, o porque quieren celebrar algo. Las dependientas, tres o cuatro por tienda, despachan pulcras y calladas, y luego se incorporan al escenario de mercanc\u00edas hier\u00e1ticas. Quiz\u00e1s alg\u00fan d\u00eda las estanter\u00edas estuvieron atiborradas y hubo bullicio en estos salones desolados.<\/p>\n<p>A qu\u00e9 esperan&#8230;., \u00bfa que venga Godot\u00a0?<\/p>\n<p><strong>La Rusia natural<\/strong><\/p>\n<p>Rusia es enorme. Su extensi\u00f3n es impensable para un isle\u00f1o y, cuando se observa desde el avi\u00f3n esa vastedad que es la estepa rusa adornada por meandros de r\u00edos que vienen o van sin saberse d\u00f3nde empiezan o d\u00f3nde acaban, entonces, como digo, de solo pensarlo, da v\u00e9rtigo.<\/p>\n<p>En Rusia cabe de todo y por eso no ha de extra\u00f1ar que all\u00ed, a diferencia de lo que ocurre en muchos pa\u00edses europeos, quede a\u00fan suficiente Naturaleza\u00a0; como en las \u201ctierras v\u00edrgenes\u201d de Jack London.<\/p>\n<p>La Reserva de Altai compens\u00f3 con creces los esfuerzos por llegar hasta ella. Ya al desembarcar en la playa llena de guijarros y maderos, al fondo del lago Teletskoye, todos sentimos ese gusanillo que nos dibuja interrogantes en el est\u00f3mago. Paisajes por descubrir, una paliza de caminata por delante, muchas inc\u00f3gnitas, los osos, los lobos &#8230;. en definitiva, el regusto por la aventura, esa vieja sirena que mueve el vitalismo humano.<\/p>\n<p>He de confesar que el m\u00e9rito de gran parte de la excitaci\u00f3n del grupo debemos atribuirlo y agradec\u00e9rselo a los osos. No vimos ninguno, sea dicho por delante, pero en todo el periplo nuestro grupo padeci\u00f3 psicosis de oso. Ya en el pisito de Mosc\u00fa Nicolai aderez\u00f3 las ch\u00e1charas nocturnas con todo tipo de historias sobre osos, incluidas sus peripecias durante la \u00e9poca en que fue Director de la Reserva de Altai. Aunque los plant\u00edgrados no son mi especialidad, yo ten\u00eda sinceros deseos de ver a estos magn\u00edficos animales al natural, mientras que a Vicente con su \u201chipocondr\u00eda\u201d, se le erizaban todos los pelos de la barca cada vez que alguien los mencionaba. Pero se port\u00f3 bien; no lleg\u00f3 a desmayarse. As\u00ed que, con \u00e1nimos contrapuestos , o\u00edmos ruidos nocturnos que nos aceleraron el coraz\u00f3n (&#8230;probable\u00admente nuestros caballos rasc\u00e1ndose&#8230;), localizamos excremen\u00adtos de osos rebosantes de ar\u00e1ndanos, vimos huellas frescas y hasta olimos a los osos. Pero no vimos osos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El \u201ccuerpo expedicionario\u201d se integr\u00f3 pronto y muy bien, incorporando a los guardas Genia y Valiera, que trajeron los caballos (cinco) para la carga. Con ellos vino tambi\u00e9n Taig\u00e1 , una vivaracha y flaca perrita negra de manos y pecho blanco, que pronto fue adoptada por todo el grupo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Las vivencias de campo adquieren un grato velo cuando se rememoran desde un sill\u00f3n confortable. El fr\u00edo, los sudores, las angustias y los sustos se olvidan pronto, y queda el reposado recuerdo del gran paisaje y el calor que emana del compa\u00f1erismo vivido. En Rusia la terminaci\u00f3n \u201ca\u201d es afectiva, de modo que Antoni, cuando hay confianza, deviene en \u201cAntonia\u201d. As\u00ed que pronto nuestro grupo pas\u00f3 a estar formado por Santiaga, Vicenta, Miguela &#8230;.<\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas de estar desconectados de nuestro complejo mundo civilizado, todo adquiere una nueva dimensi\u00f3n, o deber\u00eda decir, la vieja dimensi\u00f3n. El tiempo, sin ir m\u00e1s lejos, recupera su ritmo natural, y al son de la luz acoplamos nuestros quehaceres como si nunca hubi\u00e9ramos hecho de otra manera. La ausencia de ruidos tecnol\u00f3gicos, el reloj guardado, la rebeld\u00eda ante el afeitado, el capear la lluvia, el dejar nuestros excrementos sobre la hierba como cualquier mam\u00edfero, todo se confabula en un estado muy especial que me atrever\u00eda a definir como simple, aut\u00e9ntico y placentero.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfHoy es lunes o jueves?. &#8212; Igual da&#8230;.<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 bien se entra en el sue\u00f1o embutido en el saco de dormir, con el cuerpo reventado tras kil\u00f3metros de larga caminata, pero con el esp\u00edritu sereno. Ni las tormentas que aguantamos, algunas con violencia, turbaron sue\u00f1os tan justos.<\/p>\n<p>Se me hace dif\u00edcil describir el Altai natural que tuvimos el privilegio de conocer y compilar tantos d\u00edas intensos en un relato coherente. Naturaleza y vivencias se amalgaman involuntariamente. Quiz\u00e1s lo m\u00e1s sensato sea entresacar algunos pasajes de mi libro de campo. Este es un vicio muy m\u00edo. Cuando me enfrento a un territorio nuevo, siento la necesidad de registrar aquello de alg\u00fan modo, sea en foto, en dibujo o escribiendo. Y a menudo hago las tres cosas a la vez. Valga una muestra:<\/p>\n<p>8 de agosto, lago Telestkoye<\/p>\n<p><em>\u00abHemos acampado en un sitio id\u00edlico con el \u00fanico sonido de las peque\u00f1as olitas del lago y el crepitar del fuego. Las laderas de las monta\u00f1as enmarcan el fondo del lago y al frente, donde se pone el sol, se levanta la otra orilla. Todo es calma y grandeza\u00a0; la playa amplia, llena de le\u00f1a, y a nuestra espalda una marisma con bosque. Hemos cenado fabada con arroz en un ambiente de campamento de lo m\u00e1s aut\u00e9ntico. Los dem\u00e1s se han retirado a sus casetas. Escribo a la luz del fuego y de mi linterna. Bon nuit&#8230; bon journ\u00e9&#8230;. .\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8230; Anoche me despert\u00e9 alertado. En un momento dado debi\u00f3 cesar el viento y el ruidito de las olas. Ning\u00fan grillo, ning\u00fan acr\u00eddido, ninguna ave, ning\u00fan motor lejano, ning\u00fan viento. Silencio absoluto y solo el retumbar de mi coraz\u00f3n agitado que, al calmarse, hizo el silencio a\u00fan m\u00e1s patente. Es la primera vez que me despierta el silencio. Sic. \u00bb<\/em><\/p>\n<p>9 de agosto, ascenso hacia Bajs<\/p>\n<p><em>\u00abAl subir a Ayu Kohl hubo un momento en que Nicolai y los gu\u00edas se quedaron reorganizando la carga sobre los caballos, y por una hora me toco ir a la cabeza abriendo el paso. Fue ciertamente emocionante, al menos para m\u00ed. Vi huellas muy recientes de oso en la misma senda (la \u00fanica que existe). Hizo hoyos y en un sitio donde se tumb\u00f3, la hierba estaba aun fresca y apenas marchita. Pas\u00f3 antes que nosotros, probablemente a primera hora. Tambi\u00e9n vimos huellas (4 cm) de un c\u00e9rvido peque\u00f1o y de felino grande (\u00bflince\u00a0?). Es emo\u00adcionan\u00adte ir por un sendero donde puedes toparte con un oso. A Nicolai le ha ocurrido con frecuencia. Nosotros probablemente organizamos demasiado ruido.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>10 de agosto, laderas del K\u00fcga<\/p>\n<p><em>\u00ab En la Enciclopedia Brit\u00e1nica describen la taiga como un \u201cswampy coniferous forest\u201d. Hoy hemos penetrado en lo que aqu\u00ed llaman taiga negra, y el nombre le va al pelo. Es un magn\u00edfico bosque con dominio de abetos, pino silvestre y de Siberia, y muchos abedules. Algunos pinos han de superar los 500 \u00f3 700 a\u00f1os, pero son de copa estrecha de manera que entra bastante luz y el sotobosque es rico. El suelo es hidromorfo y cada dos o tres metros encuentras alg\u00fan tronco ca\u00eddo cubierto por un manto de bri\u00f3fitos, Oxalis o licopodios. Hay sitios donde caminas sobre una alfombra de \u201ccad\u00e1veres\u201d. Es impresionante la cantidad de le\u00f1a que forma el suelo <\/em>;<em> quiz\u00e1s lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n de estos bosques v\u00edrgenes. En las zonas m\u00e1s pendientes los \u00e1rboles son igual de imponentes, pero el suelo no est\u00e1 tan ensopado, aunque el nivel de madera muerta es equivalente. Se ven pinos con se\u00f1ales de rayos.\u00bb <\/em><\/p>\n<p>11 de agosto, Yar-Lugol a 2200 m de altitud.<\/p>\n<p>\u00ab <em>La visi\u00f3n de Altai desde lo alto es imponente. Hasta donde da la vista es reserva; cadenas y cadenas de monta\u00f1as sin \u00e1tomo de civilizaci\u00f3n, salvo por los restos de metal de los sat\u00e9lites rusos que andan desparramados por estos parajes. Aparecen trozos de aluminio en los sitios m\u00e1s insospechados. No s\u00e9 qu\u00e9 decir. Supongo que me disgustar\u00eda m\u00e1s encontrar una lata de Coca-Cola.\u00bb <\/em><\/p>\n<p>12 de agosto, lago de Ayu-Kohl (1.820 m altitud)<\/p>\n<p>\u00ab <em>\u00a1Vaya noche!. Empez\u00f3 a llover sobre las diez y media y se instal\u00f3 una tormenta que dur\u00f3 hasta las nueve de la ma\u00f1ana. La lluvia vino acompa\u00f1ada de r\u00e1fagas de vientos fuertes y arremolinados que atacaban la tienda desde distintos \u00e1ngulos. He descubierto que mi tienda est\u00e1 construida de forma que se abate cuando le da el viento y se yergue enseguida, como una palmera o un tentetieso. Rel\u00e1mpagos y truenos en abundancia, cada 4-6 segundos. Todo un bautizo. Sin embargo, al rato me acostumbr\u00e9 a las r\u00e1fagas de viento y me dorm\u00ed arrullado por el repiqueteo del agua. No hay nada mejor para el sue\u00f1o que estar absolutamente reventado. Lo dice un escombro sincero<\/em> <em>.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>13 de agosto, valle del Surijza<\/p>\n<p>\u00ab <em>La caminata de hoy ha sido respetable, cinco horas y media en la que habremos cubierto unos 18 km. Fuimos por las lomas dejando atr\u00e1s las cabeceras de varios valles. El recorrido, sobre los 2.000-2.200 m de altitud se hizo m\u00e1s o menos llevadero, pues por la pradera alpina se camina con comodidad, con la salvedad de algunos tramos donde te ensopas los pies en las turberas o crece el Salix y la B\u00e9tula rotundifolia. Caminar entre este matorral resulta muy penoso, pues las ramas bajas te golpean las canillas, rodillas y algo m\u00e1s arriba. No les falta raz\u00f3n a los rusos rusos que llaman al Salix \u201crompehuevos\u201d. <\/em><\/p>\n<p><em>El valle del Surijza, nuestro objetivo del d\u00eda, result\u00f3 ser el t\u00f3pico que ven\u00eda buscando. Es ampl\u00edsimo y con muchos valles subsidiarios; todo tapizado de bosque que deja al centro una amplia zona h\u00fameda por donde discurre y meandrea el r\u00edo. Seguro que as\u00ed fue\u00a0\u00a0 Europa antes del hombre. Esto podr\u00eda ser cualquier lugar de Alemania o Suiza, solo que virgen. La Naturaleza es grandiosa. Imagino la excitaci\u00f3n de un colono ante un panorama como este.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>14 de agosto, campamento en Surijtza<\/p>\n<p><em>\u00abValiera se ha puesto a preparar el t\u00e9. Siempre que paramos, se levanta un campamento o se regresa de alg\u00fan sitio, el t\u00e9 es obligatorio. Ellos lo llaman t\u00e9, pero Enrique y Santiago han descifrado m\u00e1s de una veintena de hierbajos en su composici\u00f3n, y alguno de sospechoso prop\u00f3sito. Pero es bien rico y reconforta.<\/em><\/p>\n<p><em>A pesar de la rutina, Valiera parece contento y tararea algo de \u00f3pera. Reconozco fragmentos de Carmen que me hacen sonre\u00edr. Ya s\u00e9 que entre estas gentes no hay analfabetismo, solo que se hace raro ver a un arriero sacar un libro lleno de mugre de las alforjas y enroscarse junto al fuego para leer. Pido a Nicolai que me traduzca el t\u00edtulo del libro que lee Genia. Es \u201cEl Principito\u201d, de Saint-Ex\u00fapery.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>15 de agosto, camino del Artisht\u00fa<\/p>\n<p><em>\u00abHoy estuvimos caminando un total de 8 horas. Levant\u00e9 infinidad de piedras, todas \u201cpotables\u201d, pero nada de nada; solo 6 ejemplares de un Syntomini <\/em>(=peque\u00f1os escarabajos)<em> al subir el repecho de un puerto, donde el clima puede que sea algo distinto, pues Santiago tambi\u00e9n encontr\u00f3 plantas diferentes. Por una vez que encuentro piedras entre tanto tapiz de l\u00edquenes y arbustos, \u00a1nada! Si se quieren coger cole\u00f3pteros aqu\u00ed habr\u00eda que trampear a base de bien.\u00bb <\/em><\/p>\n<p>16 de agosto, valle del Artischt\u00fa (1.920 m de altitud)<\/p>\n<p><em>\u00a1NIEVA!. Cuando abr\u00ed mi tienda para sacar la cabeza, ya vi patinar algo por sobre el pl\u00e1stico. Pens\u00e9 en la escarcha, pero al asomarme los primeros copos me cayeron en la cara y me recibi\u00f3 un paisaje hermos\u00edsimo, indescriptible, blanco y gris. Hacia mi tienda se dirig\u00eda Genia con un cazo en la mano, embutido en su gab\u00e1n y el gorro ruso calado hasta las cejas. Con una amplia sonrisa revelando todos los dientes dorados, me salud\u00f3 en espa\u00f1ol con una frase reci\u00e9n aprendida: <\/em><\/p>\n<p><em>-\u201dHoi &#8211; por &#8211; la &#8211; ma\u00f1iana &#8211; iest\u00e1 &#8211; nievando\u201d . Para no ser menos le respond\u00ed:<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; \u201c!Dobri, dobri udra!\u201d-<\/em><\/p>\n<p><em>Luego me qued\u00e9 un rato anonadado y contemplando tanta belleza hasta que me di cuenta que los copos se met\u00edan en mi tienda. Sent\u00ed deseos de llorar; pasajeros, pero puede ser que la hermosura tambi\u00e9n genere llanto.\u00bb\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>La Reserva de Altai es enorme, con 869.000 hect\u00e1reas; o sea, m\u00e1s grande que Canarias. Por el Sur linda con el valle del r\u00edo Kulishman, donde subsisten unos 3.500 kalmucos. Hasta este valle descendimos siguiendo el cauce del Artisht\u00fa.<\/p>\n<p><em>\u00abEmprendimos la bajada por un bosque montano similar al del valle del Surijza; una bajada r\u00e1pida sin mayores contratiempos que alguna parada para reorganizar el equipaje de los caballos. Debido a la pendiente se desequilibra cada tanto. En un momento dado llega\u00admos a un escarpe donde la pendiente se hizo muy pronunciada y el camino se convirti\u00f3 en un zig-zag, pared\u00f3n abajo. La vista que se abri\u00f3 sobre el amplio valle glacial del Kulishman, justo donde se une al Tchulcha, es para quedarse boquiabierto. Adem\u00e1s del paisaje, tam\u00adbi\u00e9n nos alegr\u00f3 la tarde el cambio de vegetaci\u00f3n. Estas laderas est\u00e1n m\u00e1s soleadas y debido a la menor altitud, hay muchas plantas en flor y mayor diversidad. Los bot\u00e1nicos han vuelto a levitar. No es para menos. <\/em><\/p>\n<p>17 de agosto, Karatsu (1.250 m)<\/p>\n<p><em>Hoy ha sido un d\u00eda de reposo. Me ha venido bien, pues tengo el tend\u00f3n del pi\u00e9 derecho algo perjudicado. Cojeando sub\u00ed por el bosque de abedules buscando el cauce del r\u00edo. Al final lo encontr\u00e9 y all\u00ed en un tranquilo tramo estuve dos horas dedicados a lavar algo de ropa y a mi mismo. El agua baja con violencia entre las rocas y est\u00e1 fr\u00eda que corta. Met\u00ed la cabeza cosa de segundos, pues el agua produce dolor, de modo que tuve que lavarme por partes y con suma paciencia. Tampoco logr\u00e9 dejar los calcetines muy blancos, pero al menos quedaron lavados y sin olor. Me afeit\u00e9, que siempre ayuda a la sensaci\u00f3n de limpieza. Ahora llevo un buen rato tranquilo, fumando mi pipa, escribiendo y cuidando el campamento pues los dem\u00e1s se han desperdigado para dedicarse cada uno a su cosa. <\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;. Por la tarde me d\u00ed un garbeo por los alrededores del campamento, pasito a pasito. Colect\u00e9 unos cuantos car\u00e1bidos, lo que me mantuvo entretenido. Parece que a estas altitudes est\u00e1n a\u00fan activos. Sali\u00f3 el sol y pude recrearme contemplando las Parnassius en vuelo. \u00a1Magn\u00edfico bicho! Tambi\u00e9n me pas\u00e9 diez minutos observando el galanteo de un saltamontes macho a una hembra, que adem\u00e1s de ser coja y despu\u00e9s de todo, le rechaz\u00f3. <\/em><\/p>\n<p><em>&#8230; Angel Palomares y Antonio Prunel est\u00e1n empe\u00f1ados en preparar pan. Yo aprovecho para escribir y descansar el pie. Santiago y Enrique est\u00e1n cambiando los pliegos del herbario. Valdecasas recoge la colada. Cielos, parece como si llev\u00e1ramos a\u00f1os en esto. \u00bb<\/em><\/p>\n<p>18 de agosto, r\u00edo Kulishman<\/p>\n<p>\u00ab <em>Tumbado y admirando el paisaje me dej\u00e9 llevar hacia el mundo de mis responsabilidades en casa. Qu\u00e9 lejanas y qu\u00e9 pr\u00f3ximas. Te\u00f3ricamente me he de incorporar a la funci\u00f3n p\u00fablica estos d\u00edas. Ped\u00ed vacaciones aunque no s\u00e9 si tengo derecho a ellas. En fin, a mi vuelta he de tomar decisiones importantes que s\u00e9 que van a afectar mi vida y la de los m\u00edos. Ahora prefiero entregarme al hedonismo de este paisaje, a las aguas que corren llenas de vida, y a la luz del sol, cada vez m\u00e1s tumbante y c\u00e1lida. Es domingo en la Naturaleza. \u00bb<\/em><\/p>\n<p>19 de agosto, r\u00edo Tchulcha<\/p>\n<p>\u00ab<em> Escribo estas l\u00edneas en una suerte de para\u00edso. Ante m\u00ed se extiende una playa de arena fina, con sauces y pinos detr\u00e1s. Estamos en el fondo del valle del Tchulcha donde se forma una catarata sobre una escalera de grandes bloques ca\u00f3ticos. Tumbado en la arena despu\u00e9s del ba\u00f1o, cierro los ojos y escucho el fragor del agua. Es tremendo\u00a0; se oye lo mismo que dentro de un avi\u00f3n (turbina + aire acondicionado). Curiosa transmutaci\u00f3n&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230; La caminata de vuelta al campamento casi se nos complica, a pesar de que esta vez fuimos en grupo. F\u00e9lix se dio con una piedra (rasp\u00f3n en el hombro), y Angel Palomares casi se nos va por un precipicio cuando al cruzar un torrente patin\u00f3 en las piedras mojadas y cubiertas de musgo. A m\u00ed, en un momento me dado, me dio una flojera de est\u00f3mago apote\u00f3sica e intempestiva. Veremos si la cosa repite. Mejor dejo de probar tanto fruto silvestres.\u00bb <\/em><\/p>\n<p>20 de agosto, de Akurum a Kockpash<\/p>\n<p>\u00ab <em>Quiz\u00e1s lo m\u00e1s placentero de la tarde fue el rato que pas\u00e9 en la planicie aluvial. Encontr\u00e9 el remanso de un meandro con suelo arenoso y hierbitas ralas, y al poco divis\u00e9 una Cicindela. Son preciosas. Hab\u00eda dos especies, una de ellas de color verde y rojo met\u00e1lico (una aut\u00e9ntica joya) y otra parda con dibujos claros. Son escarabajos depredadores, tienen las patas largu\u00edsimas y corren como demonios, pero lo peor es que vuelan como si fueran moscas. Me pas\u00e9 una hora y pico dando saltos y tir\u00e1ndoles mi gorra de tela antes de que levantaran vuelo. Se me escaparon algunas, pero fui mejorando la t\u00e9cnica y al fnal cayeron una buena docena. Fue un rato de cacer\u00eda entomol\u00f3gica glorioso, pues las Cicindelas son un t\u00f3pico y en Canarias no las tenemos. Placeres que te dan los bichos. \u00bb<\/em><\/p>\n<p>21 de agosto, r\u00edo Kulishman<\/p>\n<p><em>\u00abAmaneci\u00f3 despejado y con calma chicha. Los Zuphius -grandes saltamontes de alas rojas- iniciaron sus vuelos nupciales nada m\u00e1s salir el sol. Levantan el vuelo directo hacia arriba y cuando suben hacen estridular sus alas produciendo un sonido fuerte (\u00a1chirrrrrrrsssssssssss!); luego planean un poco y se dejan caer para volver a iniciar otro ascenso antes de tocar el suelo. Este vals lo pueden mantener hasta 40 segundos en el aire. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy me apunt\u00e9 a bajar por el Kulishman en la barca que trajo Sergei (Director de Altai) para llevar el equipaje. Los caballos no pueden vadear el r\u00edo con carga, de modo que el resto del grupo le toc\u00f3 ir por tierra a pie o montados hasta la desembocadura del Baschkaus. Creo que ha sido uno de los \u201cpaseos\u201d m\u00e1s hermosos de este viaje. Yo iba tumbado en medio del equipaje en total relax. Encend\u00ed mi pipa y me dej\u00e9 llevar por el r\u00edo y el paisaje. Sergei remando en silencio, como el propio r\u00edo que lleva sus aguas calladamente. El viento ausente y el sol en este punto que te calienta gratamente las espaldas brindando una sensaci\u00f3n de confort muy placentera. El paisaje majestuoso pasan\u00addo a c\u00e1mara lente y el humo de mi pipa disip\u00e1ndose en el aire. Si el alma no se cura en un sitio as\u00ed, es que no existe alma. Agua y verdor por doquier, a pesar de ser agosto. El hombre tiene estos ele\u00admen\u00adtos embutidos en los genes y supongo que hay algo de at\u00e1vico en el placer que he experimentado adem\u00e1s del contraste con el mundo urbano y la regi\u00f3n superpoblada en la que vivo.\u00bb <\/em><\/p>\n<p>22 de agosto, de regreso al lago Teletskoye<\/p>\n<p>\u00ab <em>Llegamos a Jail\u00fa, centro de operaciones de la reserva y donde viven varias familias de guardas. Las mujeres e hijos de Genia y Valiera acudieron a la playa a recibirlos. El chico de Genia (unos 11 a\u00f1os) se le tir\u00f3 al cuello bien contento y luego, muy orgulloso, le ayud\u00f3 a llevar los aperos de los caballos.\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Hay quienes retienen las vivencias de un viaje como una colecci\u00f3n de part\u00edculas y pueden ordenarlas y recrearse en ellas de forma independiente e individual. A m\u00ed me ayudan mis notas y las fotos, pues los viajes que hago, sean semanas o meses, se funden en un tiempo \u00fanico y puntual, que est\u00e1 all\u00ed, en el pasado. De ese agregado sobresale o domina alguna sensaci\u00f3n particular, a menudo compleja, y se combina con alguna imagen evocadora, de s\u00edntesis, que subyuga a todas las dem\u00e1s. He de hacer un esfuerzo si quiero liberarme y recordar m\u00e1s all\u00e1 de esta especie de imposiciones tir\u00e1nicas que, sin embargo, conforman mis t\u00f3picos personales y viven conmigo.<\/p>\n<p>Mozambique es un mar muy azul, con una barra de arena dorada y cocoteros pleg\u00e1ndose frente a un temporal que trae lluvia caliente y no inmuta a los negros que est\u00e1n all\u00ed, y contemplan algo (supongo). Huele a fermentos.<\/p>\n<p>Colombia retumba en mi con m\u00fasica de charanga y los sonidos de la selva ; todo mezclado, color, fragor, verdor y sudor. Sensaci\u00f3n de tr\u00f3pico crudo y vivo.<\/p>\n<p>Australia es un llano muy rojo desbordante de luz y sin nada que mirar hacia arriba. Arbustos y animales, vac\u00edo de hombres. Otro mundo. Sensaci\u00f3n de lejan\u00eda. Sensaci\u00f3n de ant\u00edpoda.<\/p>\n<p>Y as\u00ed podr\u00eda seguir hasta llegar a Rusia. Quiz\u00e1s me falte a\u00fan algo de perspectiva temporal, pero de momento me quedo con la imagen amplia, serena y despejada de las aguas del lago Teletskoye reflejando la luminosidad del atardecer y flanqueadas por dos grandes macizos monta\u00f1osos, oscuros y p\u00e9treos. Sobre ellas se sobreimpone, ingr\u00e1vida, la imagen del rostro de Nicolai, sonriente y con sus grandes gafas claras. La sensaci\u00f3n, un gran vac\u00edo afable.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column width=\u00bb1\/1&#8243;][vc_column_text]Me he levantado algo molido, quiz\u00e1s debido al traqueteo de ayer en el autob\u00fas, o tal vez por la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4144,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[218,336],"tags":[],"class_list":["post-5436","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-viajes","category-original-en-es"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.1.1 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>CARTA DE RUSIA | www.antoniomachado.net<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Relato de la expedici\u00f3n de un grupo de naturalistas espa\u00f1oles 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