{"id":5439,"date":"1991-12-17T11:48:25","date_gmt":"1991-12-17T11:48:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.antoniomachado.net\/carta-de-colombia-2\/"},"modified":"2017-07-14T19:02:33","modified_gmt":"2017-07-14T19:02:33","slug":"carta-de-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.antoniomachado.net\/es\/carta-de-colombia\/","title":{"rendered":"CARTA DE COLOMBIA"},"content":{"rendered":"<p>Sudo. Me he quitado la camisa y sigo sudando. Son los gajes del tr\u00f3pico, supongo. Me rodea la noche y una orquesta de ruidos nuevos; pitos y timbres met\u00e1licos, segaderas y rillar de acr\u00eddidos y fulg\u00f3ridos enigm\u00e1ticos; la bombilla de la pared est\u00e1 orlada por un regimiento de polillas de todos los tama\u00f1os; algunas vuelan y generan sombras fugaces. Siento el suelo fresco en la planta de mis pies descalzos. Alguien ha prendido la radio y suena m\u00fasica colombiana, marchosa, con acorde\u00f3n, tonos altos y ritmo de salsa. Es el tr\u00f3pico a rauda\u00adles. El tr\u00f3pico agridulce de Colombia.<\/p>\n<p>Llevo una semana en estas tierras que son, simplemente, distintas. Todo empez\u00f3 en el seno del DC10 de Iberia, en Madrid. Tom\u00e9 asiento y al rato percib\u00ed como se abr\u00eda una puerta hacia otro mundo. Apenas hac\u00eda 7 d\u00edas que hab\u00eda viajado de Ginebra a Barcelona y luego a Tenerife. \u00a1Qu\u00e9 distinto en la vieja y entra\u00f1able Europa! Ahora, sentado en aquel monstruo tecno\u00adl\u00f3gico de aluminio y perfecci\u00f3n, me dejaba penetrar por el bulli\u00adcio de unos pasajeros de guagua, cargados de paquetes; mezco\u00adlanza de razas, de gentes de mirada directa e interrogan\u00adte, de sonrisa f\u00e1cil y comentario sonoro, buscando c\u00f3mplices en un acto extra\u00f1o e inquietante para la mayor\u00eda de ellos. La tripa de aqu\u00e9l avi\u00f3n se llen\u00f3 de color y de razas, y all\u00ed estaba yo, reclinado en mi asiento, intentando largar amarras para abrir el esp\u00edritu a un plato fuerte: mi primer viaje a Colombia.<\/p>\n<p>Hicimos escala en Santo Domingo donde la demora de rigor era un mero anticipo de una concepci\u00f3n diferente del tiempo. Me alegr\u00e9, pues aquello sab\u00eda distinto, a Caribe, a luz, a calma, a goce del saber ser y estar: un secreto vedado a la mayor\u00eda de los europeos.<\/p>\n<p>\u2014 \u00abPueeedes pagaar con dooolares, mi amoooor&#8230;\u00bb, as\u00ed me dec\u00eda la cajera del bar, una joven mulata, ancha de todo y sonrien\u00adte, con esa piel cafetera, tersa y c\u00f3smica que solo la amalga\u00adma de dos razas puede concebir. \u00a1Que raz\u00f3n ten\u00eda Fidel! Las mulatas son algo serio. Te agarran en la gen\u00e9tica y atacan por lo bajo, haci\u00e9ndote dudar de los puntos cardinales. Las gran\u00addes mulatas son las sirenas de la modernidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a Bogot\u00e1 de noche y en la incertidumbre. No sab\u00eda si la organizaci\u00f3n del Seminario hab\u00eda recibido mi fax y si ten\u00eda reserva de hotel y billete para continuar vuelo a Popa\u00ady\u00e1n, en el valle del Cauca. Los taxis de Colombia son reli\u00adquias de los a\u00f1os 50 que hacen de la amortiguaci\u00f3n un deporte agotador. Camino a la ciudad \u2014esquivamos una vaca en la \u00abauto\u00adpista\u00bb\u2014 me fui ente\u00adran\u00addo de que ya no exist\u00eda el Hotel Hil\u00adton, mi supuesta reserva. El hotel hab\u00eda cambiado de manos y ahora se llamaba \u00abOrqu\u00eddea Real\u00bb. Result\u00f3 ser un hotel de lujo con est\u00e1ndares y precios cuasi-europeos. Los viajes transoce\u00e1\u00adnicos tienen un modo muy peculiar de cansar, de modo que la ducha obligada y la primera dormida confortable se convierten en un milagroso reconstitu\u00adyente; algo as\u00ed como la vuelta al \u00fatero de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Amanec\u00ed sobre Bogot\u00e1 a la altura de no s\u00e9 qu\u00e9 planta de un rascacielos de lujo. Enorme ciudad esparramada en un alti\u00adplano a 2500 m de altitud y con 6 millones de seres ocultos. Tuve que abrir la ventana para percibir el aire fresco, el sonido de aves y romper el precinto del encapsulamiento que genera todo ventanal en los hoteles. All\u00ed abajo estaba el mundo real y yo, arriba, en la estratosfera (al menos, econ\u00f3\u00admica).<\/p>\n<p>En el aeropuerto me enter\u00e9 de que no habr\u00eda vuelo a Popay\u00e1n hasta el lunes a las 6.30 am, de manera que regres\u00e9 a Bogot\u00e1 a pasar un d\u00eda varado, de turismo. Fui al \u00abmercado de las Pul\u00adgas\u00bb, un mercadillo callejero que se forma todos los domingos a lo largo de m\u00e1s de 1 km de avenida colorista y bu\u00adlliciosa. Luc\u00eda el sol.<\/p>\n<p>Todos los mercadillos \u00abde viejo\u00bb tienen algo de com\u00fan con su traj\u00edn de gentes serpenteando entre infinitos puestos de venta. Pero el de Santa F\u00e9 de Bogot\u00e1 es algo ins\u00f3lito. Al margen de la cacharrer\u00eda y artesan\u00edas de rigor, asombra ver radios o cualquier otra m\u00e1quina (batido\u00adras, radia\u00addores, alica\u00adtes, pantallas de l\u00e1mpa\u00adras, fon\u00f3grafos, etc) despiezados hasta el \u00faltimo tornillo y solenoide; patas de sillas, mu\u00f1ecas semirrotas, panta\u00adllas de l\u00e1mpara, un sism\u00f3\u00adgrafo viejo, radia\u00addo\u00adres de coche&#8230; Y si todo esto se vende es que se usa. Aqu\u00ed reparan las cosas hasta extremos ins\u00f3litos; todo se recicla hasta morir exhausto por agotamiento o colapso absoluto.<\/p>\n<p>Y all\u00ed estaba yo, intrigado y absorto en la mega-diversi\u00addad ofertada, en la artesan\u00eda, en los rostros indianos reflejo de una multiplicidad de razas que no atin\u00e9 a clasifi\u00adcar, sacando fotos aqu\u00ed y all\u00e1, probando toda suerte de fru\u00adtos desconocidos, de ch\u00e1chara con los vendedores y cubierto por la m\u00e1gica aura que protege a los c\u00e1ndidos felices. Luego me enter\u00e9 de que soy de los pocas personas que ha cruzado el \u00abmercado de las Pulgas\u00bb con una sonrisa en la cara y una m\u00e1quina de fotos colgada al hombro sin haber perdido ninguna de las dos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>El lunes temprano me encontr\u00e9 en el aeropuerto con Maxi\u00admina Monasterio, de la Universidad de los Andes (M\u00e9rida, Venezuela). Ella, como co-directora del Seminario, ha sido la \u00abculpable\u00bb de que ahora me encuen\u00adtre en Colombia y mi gratitud es sincera. Despu\u00e9s de mucho ajetreo consigui\u00f3 billete para Popay\u00e1n junto a otros colegas de Holanda y Venezuela que acud\u00edan al mismo seminario. En toda Sudam\u00e9rica hay que recon\u00adfirmar los vuelos insistentemente, e incluso as\u00ed, no es muy seguro que te guarden la plaza. Fuimos afortunados.<\/p>\n<p>Popay\u00e1n es una peque\u00f1a y coqueta joya urban\u00edstica, pues con\u00adserva la estructura, edificios y sabor de la \u00e9poca colo\u00adnial. Parte del buen estado de las casonas y monumentos se debe a que fueron reconstrui\u00addos y arreglados despu\u00e9s de un gran terremoto en 1983. Para entender Espa\u00f1a bien, su carisma y val\u00eda, hay que venir a Am\u00e9rica. Hay cosas que se aprecian mejor desde aqu\u00ed, con perspectiva en el espacio y en el tiem\u00adpo. All\u00e1 somos realmente ignorantes de nuestro acervo y del destacado sitio que corres\u00adponde a Espa\u00f1a en el paisaje cultu\u00adral de los pue\u00adblos.<\/p>\n<p>Maximina eligi\u00f3 bien la sede del Seminario sobre monta\u00f1as tropicales. Nos hospedamos en el hotel La Plazuela, de sabor mon\u00e1stico, con patios cuadrangulares rodeados por dos plantas con columnatas y cubierta de tejas enmohecidas. Simplemente acogedor.<\/p>\n<p>El Seminario en s\u00ed fue un \u00e9xito; lo organiz\u00f3 la IUBS (Uni\u00f3n Internacional de Ciencias Biol\u00f3gicas) y la UNESCO y no me quiero extender sobre ello. Hubo buena participa\u00adci\u00f3n, unas 160 personas; muchas de ellas eran colombianas, gente joven reci\u00e9n acabada la carrera o a punto de hacerlo. Otros presen\u00adtaban con nerviosismo los primeros resultados de sus investi\u00adgaciones ante los \u00abpopes\u00bb como Maximina Monasterio o el profe\u00adsor Van der Hammen, cuyos libros estudiaron por a\u00f1os en la universi\u00addad, y ahora los ten\u00edan all\u00ed, en carne y hueso, como si de un tribunal supremo se tratase. Por su parte, las comu\u00adnicaciones y conferencias de los \u00abseniors\u00bb sobre cambio glo\u00adbal, biodiversidad, procesos ecol\u00f3gicos, etc. fueron de gran altura y rigor. En una semana escasa me he formado una idea aceptable de la ecolog\u00eda general de las monta\u00f1as tropi\u00adcales. No puedo quejarme.<\/p>\n<p>Me toc\u00f3 improvisar una comunicaci\u00f3n sobre \u00abLa impor\u00adtan\u00adcia del vulcanismo en relaci\u00f3n a la biodiversidad en islas oce\u00e1ni\u00adcas monta\u00f1osas\u00bb. Eleg\u00ed este tema basado en ejemplos de mis investigaciones sobre la evolu\u00adci\u00f3n y distribu\u00adci\u00f3n de los col\u00e9opteros car\u00e1bidos en Canarias, pues el vulca\u00adnismo se ven\u00eda tratando como un mero factor de extinci\u00f3n de especies. Llam\u00f3 la atenci\u00f3n por lo novedoso y me alegro de que Maximina me forzara a presentar una contribuci\u00f3n, pues mi papel en el Seminario era, en principio, el de introducir y dirigir la sec\u00adci\u00f3n sobre \u00abConservaci\u00f3n y manejo\u00bb. No traje material alguno, pero en ambos casos impro\u00advis\u00e9 unos esquemas y dibujos sobre l\u00e1minas transparentes de acetato y pude capear la situa\u00adci\u00f3n. Expuse las ideas insertas en la nueva estrategia mundial \u00abCuidar la Tierra\u00bb, que siempre resultan muy atracti\u00advas. Bueno, en realidad creo que me gan\u00e9 al p\u00fablico desde el prin\u00adcipio, a pesar de lo variopin\u00adto que era. No deja de asom\u00adbrarme la capacidad que tengo para raptar la atenci\u00f3n y llegar direc\u00adto y con impacto a la gente, pero es absurdamente cierta (y me produce algo de temor). En definitiva, corte oreja y casi vuelta al ruedo. De hecho, la organizaci\u00f3n me pidi\u00f3 que diri\u00adgiera el debate final, propues\u00adtas de investigaci\u00f3n, con\u00adclusio\u00adnes del semina\u00adrio, etc. Una jornada agotadora, pero muy, muy gratificante.<\/p>\n<p>Creo sinceramente que para muchos bi\u00f3logos colombianos all\u00ed presentes, estas jornadas marcar\u00e1n un hito en su carre\u00adra. Tuve largas parrafadas con el grupo de estudiantes haci\u00e9n\u00addoles ver lo que supone entregarse a la Biolog\u00eda como profe\u00adsi\u00f3n y a la Conservaci\u00f3n como especialidad, convenci\u00e9ndoles de que Colombia, merece la pena. Miguel, Sandra, Yolanda, Diego, etc, me recordar\u00e1n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me alegra haber contribuido a establecer una cabeza de puente hacia el \u00e1rea de conservaci\u00f3n y gesti\u00f3n a partir del mundo excesivamente acad\u00e9mico y cientificista que hasta ahora ven\u00eda inspirando al programa de monta\u00f1as tropica\u00adles. Me parece que esa era la intenci\u00f3n de Maximina y propuso incluirme en el Comit\u00e9 cient\u00edfico del programa. Acept\u00e9. Creo que est\u00e1 realmente contenta con mi participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra de las gratas sorpresas del Seminario fue encontrar\u00adme con Mario Rojas, de Costa Rica, a quien conoc\u00ed hace 11 a\u00f1os en un seminario de parques en Canad\u00e1 y Estados Unidos. Esto del conservacionismo tiene algo de gran familia, de <em>\u00abcosa nostra\u00bb<\/em> en el mejor de los sentidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>El viernes por la noche fue la fiesta de despedida. Se celebr\u00f3 en una la hacienda de Calibio, una magn\u00edfica casona colonial testigo de la lucha por la independencia en 1814. Seg\u00fan reza una placa en el pasillo, all\u00ed fue degollado un capit\u00e1n espa\u00f1ol, Guillermo Ortiz, y seguro que en ella durmi\u00f3 el Libertador en alg\u00fan momento de su ajetreada vida. Cada rinc\u00f3n y cada piedra destilan humedad e histo\u00adria. Los \u00e1rboles gigantescos que la rodean, atiborrados de brome\u00adlias ep\u00edfitas; la anch\u00edsima terraza de la segunda planta; el muro de piedra perif\u00e9rico donde se fortifi\u00adcaron los criollos; el patio empe\u00addrado con rumor de cascos y relinchos pret\u00e9ritos&#8230;, todo resultaba de una placidez atem\u00adp\u00f3rea tal que no logr\u00e9 sumarme al alboroto general ni a la m\u00fasica andina y salsera, que se convirti\u00f3 en un mero tel\u00f3n sonoro de fondo. No se sabe como, pero uno de los ba\u00fales de madera de Alexander von Hum\u00adboldt fueron a parar a este viejo caser\u00f3n. Lo vi poco antes de irme.<\/p>\n<p>Pase\u00e9 y divagu\u00e9 pen\u00adsando en mi mujer, queriendo tenerla conmigo en aquel momento espe\u00adcial. Uno de los m\u00fasicos que se enter\u00f3 de mi nombre, me cant\u00f3 una peque\u00f1a copla calique\u00f1a:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00abDebajo del palo machado<br \/>\nme cogi\u00f3 la Comisi\u00f3n<br \/>\nbailando los merecures<br \/>\ncon la negra Encarnaci\u00f3n\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Fum\u00e9 mi pipa y disfrut\u00e9 a gusto de mi corbata de pajari\u00adta (o mariposa, en este caso), con la chaque\u00adta de pata de gallo gris y los panta\u00adlones negros. Me entregu\u00e9 a aquellas paredes, a la noche, a las siluetas de los \u00e1rboles, a las piedras pulidas por incon\u00adtables pisadas. Y por un momen\u00adto so\u00f1\u00e9 que me fund\u00eda con aquel lugar y formaba parte de su tejido hist\u00f3rico. Desde all\u00ed te am\u00e9 en silencio y en el re\u00adcuerdo.<\/p>\n<p>Los d\u00edas en Popay\u00e1n fueron tranquilos y laboriosos, y conoc\u00ed a gente interesante. El profesor Van der Hammen \u2014Tom\u00e1s, para todos\u2014 tiene el pelo completamente blanco, igual que su barbi\u00adta. Siempre est\u00e1 dispuesto a re\u00edrse y ha venido a Colom\u00adbia a vivir su vida de profesor retirado. Creo que ha encon\u00adtrado el Gran Secreto; no s\u00e9 como, pero parece que por la Ciencia tambi\u00e9n se puede llegar a \u00e9l. Le recordar\u00e9.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n conoc\u00ed a Gustavo Wilches, poeta, ecologista y loco. Con su grupo, edita un peri\u00f3dico de opini\u00f3n, brillante y de corte literario exquisito (una rareza en estas tierras); es barbudo, flem\u00e1tico, vibra con la gente, ama la justicia y cree en Colombia. A \u00e9l le o\u00ed una idea interesante relativa a la deuda econ\u00f3mica del Tercer Mundo. Opina que mayor a\u00fan es la deuda hist\u00f3rica en recursos naturales rapi\u00f1ados que tiene el Norte con el Sur, y que si se hiciera un balance justo, el Primer Mundo resultar\u00eda deudor absoluto. Y Gustavo reclama que se pague ya. Le recor\u00addar\u00e9.<\/p>\n<p>Popay\u00e1n, cuna de 16 presidentes colombianos, ciudad universitaria de calles rectas, de farolas y balcones enreja\u00addos, de casonas de anchos aleros acordes con los chapa\u00adrrones vespertinos; de bullicio de carromatos y ta\u00f1er de campanas, de sabor a Espa\u00f1a rebautizada en el tr\u00f3pico montano. Te recordar\u00e9 luminosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>El s\u00e1bado hicimos la excursi\u00f3n colectiva al parque nacio\u00adnal del Purac\u00e9 (84.000 hect\u00e1reas). Los \u00abbuses\u00bb de Colombia son inigualables. Se parecen a nuestras viejas guaguas perreras con asientos corri\u00addos de madera y agarraderas de metal a todo su largo. Por fuera est\u00e1n pintarra\u00adjeadas de colores vivos y letreros, y resultan muy alegres, lo que hace juego con la capacidad de dar botes que tienen incluso en la carretera aparentemente m\u00e1s lisa. Traqueteo y molidera aparte, fue un d\u00eda espl\u00e9ndido. Conoc\u00ed el p\u00e1ramo andino metido en brumas o con varios telones de nubes grises al fondo (los cielos en los Andes son magn\u00edfi\u00adcos). El aire ralo y la luz pasmada dan un especial brillo a la vegeta\u00adci\u00f3n. Los \u00abfrailejones\u00bb son plantas de hojas lanosas plateadas y se yerguen por encima de la hierba sobre un tallo recio forra\u00addo con hojas muertas y col\u00adgantes. Son el sello inconfundible del p\u00e1ramo andino. Por fin los vi.<\/p>\n<p>El tr\u00f3pico es variedad \u2014biodiversidad, seg\u00fan la moda\u2014 y las estaciones del a\u00f1o se suceden y repiten a diario, entre el d\u00eda (verano) y la noche (invierno); hay dos temporadas con m\u00e1s lluvias y otras dos m\u00e1s secas, pero la temperatura mantiene la media a lo largo de todo el a\u00f1o. Los paisajes tienen algo de irreal para un cana\u00adrio. A menudo me parec\u00eda reconocer esquemas de ocupaci\u00f3n similares a los de nuestras islas: pueblecitos de median\u00edas con sus cultivos de papas o ma\u00edz, restos de bosques alrededor, alguna vaca en el prado y flores en los parterres de las casas. Algo familiar, solo que en Canarias esto ocurre a los 600 m de altitud, y aqu\u00ed a los 2600 o m\u00e1s. Los pl\u00e1tanos, el caf\u00e9, la ca\u00f1a de az\u00facar crecen por encima de los 1000 o 2000 m. Algo ins\u00f3lito para m\u00ed y ten\u00edan que repetirme obsesiva\u00admente las lecturas del alt\u00edmetro para dar cr\u00e9dito a mis ojos. El tr\u00f3pico viene a ser como si elev\u00e1semos nuestros agrosiste\u00admas en dos o tres mil metros; es decir, como si levant\u00e1ramos toda la isla de Tenerife a la altura de Las Ca\u00f1adas. Lo que queda por debajo, claro est\u00e1, es exclusivo del tr\u00f3pico y el reino donde la naturaleza se disparat\u00f3 contradiciendo toda l\u00f3gica de azar y termodin\u00e1mica: el Olimpo de la biodiversidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>El domingo, un coche de la Universidad del Cauca nos llev\u00f3 hasta Cali a Maximina, dos mejicanas que tomaban el avi\u00f3n de regreso a su pa\u00eds, y a m\u00ed. Cali tiene un mill\u00f3n de habitantes y algo de industria. All\u00ed alqui\u00adl\u00e9 un Mazda 323 \u2014car\u00edsimo\u2014 y junto con Maximina recorr\u00ed un buen tramo del valle del Cauca para luego ascender por la Cordi\u00adllera Central hasta Manizales.<\/p>\n<p>El valle del Cauca es una planicie enorme \u2014que yo bautic\u00e9 de \u00abmesoplano\u00bb\u2014 entre la Cordi\u00adllera Central y la Oriental (valle inte\u00adrandino), situada a 1100 m de altitud. All\u00ed vimos cultivos de arroz, de sorjo, ma\u00edz, soja, man\u00ed y ca\u00f1a; mucha ca\u00f1a. Los pueblos azucareros eran en su mayor\u00eda de poblaci\u00f3n negra, formados por casamatas humildes con techos de madera o zinc, alineadas seg\u00fan la carretera; est\u00e1n llenos de vida, pero de vida pausada con ese caminar indolente de los negros que van y vienen pero que nunca parecen estar ocupados; trapiches y f\u00e1bricas de \u00abpanela\u00bb (derivado masticable de la ca\u00f1a de az\u00facar) y, sobre todo, animales, bestias y coches destartalados sacados de las pel\u00ed\u00adculas de los a\u00f1os 50. Todo el campo de Colombia est\u00e1 plagado de los masto\u00add\u00f3nticos Dodges que renquean trepados sobre unas inmensas ballestas en ambos ejes. A su lado, nues\u00adtro Mazda parece un juguete de ciencia-ficci\u00f3n, y los nuevos todoterrenos japoneses recubiertos de niquelados, o los lujosos Mercedes o BMW se convierten en una mentira cruel y espor\u00e1\u00addica.<\/p>\n<p>Hab\u00eda algo de absurdo en todo aqu\u00e9l paisaje. He recorrido algunos pa\u00edses en varios continentes, y nunca vi tierras m\u00e1s f\u00e9rtiles, extensas y f\u00e1ciles de traba\u00adjar; y adem\u00e1s con agua. Pero \u00bfc\u00f3mo encajar la riqueza de aquellas tierra con el paisa\u00adje humano ante m\u00ed? y lo mismo en los pueblos cafetale\u00adros rumbo a Perales, trepados ya en las laderas de la Cordi\u00adllera. Creo que estoy empezando a entender el verdadero senti\u00addo de la pol\u00edtica, pues Colombia no se explica sin ella. De nada sirven los recursos naturales, el planeamiento, la racio\u00adnali\u00addad, el trabajo&#8230; todo es pura entelequia; ah\u00ed no reside la soluci\u00f3n a la miseria, solo que la hace m\u00e1s pat\u00e9tica. No s\u00e9 qu\u00e9 depende de qu\u00e9, si la pol\u00edtica de la cultura de un pueblo, o justo al contrario. Quiz\u00e1s, la cultura sea la \u00fanica riqueza \u00fatil de una naci\u00f3n, pero tambi\u00e9n la historia contempo\u00adr\u00e1nea del Este nos est\u00e1 demostran\u00addo que la cultura por s\u00ed sola no hace a una naci\u00f3n opera\u00adtiva. El hecho es que todo lo dem\u00e1s parece vacuo y f\u00fatil, y el \u00faltimo hacedor es la pol\u00edtica. He de meditar m\u00e1s sobre ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Maximina es una gran compa\u00f1era de viaje: sensible, culta y la perfecta c\u00f3mplice para degustar el paisaje. Disfrut\u00e9 mucho de su di\u00e1logo abierto y sereno, sin grandilocuencias y sin querer arreglar el mundo en una atacada, como burdo de\u00adsahogo de unas limitaciones mal asumidas. Maximina simplemente est\u00e1, y nuestro recorrido hacia Mariquita fue como una dilata\u00adda y variopinta tertulia de a dos. Congeniamos. Una gran mujer.<\/p>\n<p>He de hacer un inciso, pues en Manizales vimos algo horripilante. La ciudad est\u00e1 encaramada en la crester\u00eda de un cerro y posee, como casi todas las ciudades grandes de aqu\u00ed, su respectiva iglesia estilo \u00abpatisserie\u00bb francesa (subg\u00f3tico pastelero) que desentona tanto de todo lo que la rodea, que crea precisamente un estilo un\u00edvoco y propio de esta Latino\u00adam\u00e9rica, tan llena de contradicciones. Sea as\u00ed, pero lo que chirr\u00eda en Manizales es la catedral. Una enorme catedral g\u00f3tica con los p\u00f3rticos y vidrieras al uso, que da el pego de noche. Pero \u00a1oh, horror!, a la luz matinal comprobamos que toda aquella mole de columna\u00adtas, \u00e1bsides, arcos, b\u00f3vedas, g\u00e1rgolas y rosetas hab\u00eda sido levan\u00adtada a base de moldes y encofrados de hormig\u00f3n. Y se nos congel\u00f3 el alma. La sensaci\u00f3n de frial\u00addad, de chapuza, desamor, sordidez que emana de aquel engendro gris es indes\u00adcriptible. Fue cosa de italia\u00adnos hace unos 30 a\u00f1os. La catedral anterior era de madera y se hab\u00eda quemado por segunda vez. Sin embargo, aquella catedral-kitch labrada en cemen\u00adto \u2014m\u00e1s fea a\u00fan por dentro, si cabe\u2014 estaba repleta de feli\u00adgreses, y la voz dulce de una mujer madura sonaba a gloria entre sus paredes. Los colombianos son muy religiosos y forma\u00adles con las tradiciones. T\u00e9cnicas de subsis\u00adtencia, supongo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>De Manizales partimos hacia el Nevado del Ruiz. Una excur\u00adsi\u00f3n que no fue lo espectacular que esper\u00e1bamos por culpa de la niebla densa. Con todo, atravesamos bosques muy parecidos a nuestras laurisilvas, si excluimos los helechos arb\u00f3reos y las orqu\u00eddeas y bromelias ep\u00edfitas. Alcanzamos los 4.800 m donde incluso la vegetaci\u00f3n del p\u00e1ramo se hace rala y domina el caos volc\u00e1nico. Es mi r\u00e9cord personal de altitud. Se est\u00e1 bien all\u00e1 arriba, aunque cuesta un poquito respirar. El choco\u00adlate es una gran ayuda para caminar, y si viene mezclado con manises, pues m\u00e1s rico y mejor.<\/p>\n<p>En la pared de la caseta del parque hab\u00eda un verso de \u00d3scar Fern\u00e1ndez, colgado por alguno de los guardas en la soledad de su cuartel. Me tom\u00e9 el tiempo de copiarlo pensando en los ni\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a0<strong><span style=\"text-decoration: underline;\">La gente que me gusta <\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Me gusta la gente que vibra,<br \/>\nque no hay que empujarla,<br \/>\nque no hay que decirle que haga las cosas<br \/>\nsino que sabe lo que hay que hacer,<br \/>\ny lo hace en menos del tiempo esperado.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Me gusta la gente con capacidad<br \/>\npara medir las consecuencias de sus actuaciones<br \/>\nla que no deja las soluciones al azar.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me gusta la gente estricta consigo misma y con su gente<br \/>\npero que no pierde de vista que somos humanos<br \/>\ny que nos podemos equivocar.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Me gusta la gente que piensa que el trabajo<br \/>\nen equipo produce m\u00e1s<br \/>\nque los ca\u00f3ticos esfuerzos individuales.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Me gusta la gente sincera y franca<br \/>\ncapaz de oponerse con argumentos serenos y razonados<br \/>\na las decisiones de su jefe.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Me gusta la gente de criterio<br \/>\nla que no traga entero,<br \/>\nla que no se averg\u00fcenza de reconocer que<br \/>\nno sabe algo, o que se equivoc\u00f3, y la<br \/>\nque al aceptar sus errores<br \/>\nse esfuerza por no volver a cometerlos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Me gusta la gente fiel y persistente<br \/>\nque no desfallece cuando de alcanzar<br \/>\nobjetivos e ideales se trata.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Me gusta la gente de garra<br \/>\nque entiende los obst\u00e1culos como un reto.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0La bajada a Mariquita fue repetir la secuencia de pisos de vegetaci\u00f3n y cultivos que vimos al ascender por la otra vertiente de la cordillera (el bosque nublado se extiende entre los 2600 y 3200 m). Mariquita est\u00e1 en el valle del r\u00edo Magdalena, un poco m\u00e1s bajo y caluroso que el del Cauca (600 m aprox.). Me desped\u00ed de Maximina que tom\u00f3 el bus para Bogot\u00e1; ten\u00eda su vuelo para M\u00e9jico al d\u00eda siguiente. Era tarde y qued\u00e9 solo con esa intensi\u00adficaci\u00f3n especial de los pulsos internos que produce la aventura, por modesta que sea. Eres t\u00fa frente al entorno, un entorno desconoci\u00addo que te a\u00edsla y somete al propio v\u00e9rtigo irrefrenable que la situaci\u00f3n produce. Me cautiva. Compr\u00e9 dos <em>cassetes<\/em> de m\u00fasica colombiana y as\u00ed conduje con todas las ventanas abiertas dando botes por la pista de tierra en busca del hotelillo que deb\u00eda encontrarse en alg\u00fan punto de las afueras, dejando hacer a la noche, a los charcos que cruzaba, a la silueta de las monta\u00f1as alejadas, y todo dominado por el sonsonete r\u00edtmico y marchoso de los acordeones y timbales de los vallenatos y las voces estridentes y chillonas de los cantores. Al rato vi una luz de lo que ser\u00eda mi pr\u00f3xima ducha y una buena cama. Conduje derecho, feliz, despacio, con el codo en la ventanilla, plet\u00f3rico de libertad bajo el mismo dosel estrellado de toda la Am\u00e9rica del Sur. Libertad, \u00a1que fugaz privilegio!<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 al \u00abRancho de Luigi\u00bb me recibieron los destellos intermitentes de los \u00abcocullos\u00bb de luz (luci\u00e9rnagas) que volaban rasantes sobre el prado, con una lentitud pasmosa. Una secuencia de destellos distanciados marcaba la trayectoria de cada insecto en su loca llamada de amor. Es la primera vez que veo este fen\u00f3meno y qued\u00e9 embrujado por su belleza simple y m\u00e1gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, es decir, esta ma\u00f1ana, consegu\u00ed un gu\u00eda \u2014Alfonso\u2014 para ir a la selva. As\u00ed me lo aconsejaron. No es seguro que te vean solo. Con \u00e9l pude adentrarme en la espesura y cumplir un sue\u00f1o infantil largamente acariciado. Es f\u00e1cil perderse en la mara\u00f1a de vegetaci\u00f3n; la variedad de \u00e1rboles es tal que te confunden y no puedes fijar uno como patr\u00f3n o se\u00f1al; el sol no se percibe sino como luz difusa, y todo est\u00e1 mojado. Caminas sobre las hojas librando olores de frutas fermentadas. La espesura llega a ser algo tenebrosa y la vida se concentra en las copas, pero desde que entra algo de luz, todo reluce sobre ese verde universal, amplio y claro que solo se da en los tr\u00f3picos. Hay muchos tipos y tama\u00f1os de hojas, pero la mayor\u00eda terminan en delgadas y prolongadas puntas que hacen de goteros. Hay lianas, plantas sobre plantas, chirriar de cic\u00e1didos, pipidos, cantos y carcajeos de aves, rumor de tit\u00edes y, como no, el destello fugaz y repetitivo de las mariposas ornil\u00f3pteras con su colorido de esc\u00e1ndalo. Porque el tr\u00f3pico es, ante todo, color, y las aves y los insectos son sus mejores testimonios. Disfrut\u00e9 de los dise\u00f1os y contrastes a cu\u00e1l m\u00e1s estrafalario y atractivo; puro goce est\u00e9tico.<\/p>\n<p>Hab\u00eda p\u00e1jaros de un fuerte rojo bermell\u00f3n con antifaz y las remiges negras; o de vientre y p\u00edleo amarillo fogoso, el lomo azul violento y las alas negras; o el colibr\u00ed verde met\u00e1lico con el pico rojo aguzado y largo. Siempre me han fascinado los colibr\u00edes, con su vuelo inquieto y sostenido de alas invisibles; son aut\u00e9nticos refinamientos de la evoluci\u00f3n. Y los insectos no se quedan atr\u00e1s, empezando por las mariposas. El m\u00e1s leve rayo de sol llena los m\u00e1rgenes del bosque de una policrom\u00eda danzante, o re\u00fane sobre la arcilla h\u00fameda de la pista coros de alas azufradas o berme\u00adllones que intentan obtener agua del suelo aplicando a \u00e9l su espi\u00adritrom\u00adpa; las mariposas son los danzarines en el laberinto vegetal y sus colores met\u00e1licos o de arlequ\u00edn resultan como trallazos de luz sobre el verde omni\u00adpresente. All\u00ed estaban tambi\u00e9n las interminables filas de hormigas arrie\u00adras desmontando el fo\u00adllaje del \u00e1rbol-v\u00edctima elegido; y las cigarras con su insis\u00adtente zumbido; las chinches, los escaraba\u00adjos, los salta\u00admontes, todos ellos de dise\u00f1o, tama\u00f1o y colorido extraor\u00addina\u00adrio. Las cucarachas y los ciempi\u00e9s son de tallas descomunales respecto de sus cong\u00e9neres europeos; algunos eran tan largos como mi bol\u00edgrafo.<\/p>\n<p>No pude dar con <em>Macrodontia cervicornis,<\/em> el escarabajo m\u00e1s grande cono\u00adcido (15 cm) y que supues\u00adtamente vive en sam\u00e1n. A cambio obtuvi\u00admos unos cuantos pas\u00e1lidos, ceramb\u00edcidos y luc\u00e1\u00adnidos bien grando\u00adtes. Y confieso que hay algo de lujuria en colectar estos mons\u00adtruos diminutos. Tambi\u00e9n tropezamos con escorpiones y ara\u00f1as cangre\u00adjo (pueden saltar sobre uno) y constat\u00e9 que hay que andar con sumo cuidado al remover las piedras y hurgar en las cortezas en estas latitu\u00addes. No vi serpientes aunque s\u00ed varios lagartos y \u00abperenque\u00adnes\u00bb. Lo m\u00e1s llamativo entre los reptiles fue una ranita tropical, peque\u00f1a y largirucha, que descansaba bajo un tronco ca\u00eddo; su color negro gelati\u00adnoso portaba una banda de color azul cobalto. Soberbio animal.<\/p>\n<p>Para cualquier persona, y m\u00e1xime para un bi\u00f3logo estudioso y amante de las formas de vida, es dif\u00edcil olvidar un bosque tropical una vez te has metido en \u00e9l; la sensa\u00adci\u00f3n de derroche vital; la intriga de lo que no se ve pero se percibe; el verde claro, brillante y casi siem\u00adpre mojado; los destellos fugaces del microcosmos que todo lo puebla; las flores magn\u00edficas que hacen de dosel all\u00e1 arriba en la copa de los \u00e1rboles&#8230;, todo ello se te graba a perpetuidad en la retina y en el banco de sensacio\u00adnes imborrables.<\/p>\n<p>Pero hay otra historia en el tr\u00f3pico, codo con codo con la historia natural. Es la historia de Alfonso, mi gu\u00eda, y de miles de seres en situaci\u00f3n similar. Es la historia del Tercer Mundo; ese del que se habla en las conferencias de econom\u00eda y que suele salir en la televisi\u00f3n con imagenes de ni\u00f1os negros esquel\u00e9ticos y barrigudos que hablan una lengua indescifrable. Pero ahora el Tercer mundo lo tengo ante m\u00ed, y habla espa\u00f1ol como tu y como yo.<\/p>\n<p>Alfonso no tiene trabajo fijo. Tiene mujer y una ni\u00f1a y vive del cancameo. Los ingresos m\u00e1s regulares proceden de la cosecha del caf\u00e9. Cobran 2000 pesos (= 330 ptas) por una jornada de 6 a 6, y trabajan los s\u00e1bados y a veces tambi\u00e9n los domingos, aunque a menudo el \u00abpatr\u00f3n es malo\u00bb y te liqui\u00adda la semana por solo seis d\u00edas. No hay seguridad social, ni derecho al despido, ni subsidio de paro, ni verg\u00fcenza. Alfonso iba vestido y cargaba orgulloso su \u00abpeine\u00bb o machete. Es de cami\u00adnar erguido y seguro. Con \u00e9l me aventur\u00e9 en la segunda fila de casas, pasada ya la carretera, porque en estos pueblos siempre hay una segunda y una tercer fila de casas, y tambi\u00e9n aquellas que se refugian en el borde del bosque. All\u00ed desaparece el ajetreo bullanguero, alegre y despreocupado de la calle prin\u00adcipal; no se ven coches, siquie\u00adra bicicletas. Hay humildad, pobreza y tambi\u00e9n mise\u00adria. Cuatro paredes mal sella\u00addas, un techo de lat\u00f3n, y jergo\u00adnes de algo oscuro sobre el suelo; y quiz\u00e1s una silla. Los ni\u00f1os semi\u00addesnudos corretean\u00ad por el barro con chorreras de agua blan\u00adquecina, y se meten en cajas de cart\u00f3n que hacen de castillos y los comparten con las gallinas y la basu\u00adra, que son parte de su h\u00e1bitat. No vi ham\u00adbre, pues la tierra es demasiado generosa como para no dar una calabaza, o yuca o un poco de ma\u00edz; y la \u00abpanela\u00bb es el sost\u00e9n popu\u00adlar y parece asequible. Tambi\u00e9n hay muchas vacas y ceb\u00faes, pero su carne se la comen otros; la libra vale 800 pesos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan sub\u00eda por un barrizal vi a una ni\u00f1ita desnuda en lo alto que lloraba desconsolada mientras su hermano \u2014algo mayor\u2014 le hablaba al o\u00eddo y trataba de calmarla. Pens\u00e9 que pod\u00eda necesi\u00adtar ayuda y seg\u00fan me acerqu\u00e9 o\u00ed las razones del chico, y comprend\u00ed:<\/p>\n<p>\u2014 \u00abNo te preocupes boba, que no te va a llevar&#8230;\u00bb El ogro era yo.<\/p>\n<p>A pesar de todo, la gente es afable y comunicativa, lo que contrasta con el alto riesgo que hay de ser robado cuando vas solo. Pero tambi\u00e9n lo empiezas a entender: hay necesidad y frecuentemente desespero. Alfonso me cont\u00f3 de su angustia e impoten\u00adcia cuando no atend\u00edan a su ni\u00f1o enfermo por no poder pagar al m\u00e9dico:<\/p>\n<p>\u2014 \u00abSolo quer\u00eda que me dieran un papel con la medicina\u00bb, explicaba. Al fin lo logr\u00f3 mediante un enga\u00f1o.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me cont\u00f3 de la violen\u00adcia; de sitios donde los jornaleros recib\u00edan la paga acumulada de varios meses para luego ser acribillados por bandas armadas contratadas y as\u00ed recu\u00adperar la plata. Me cont\u00f3 de la guerrilla y la labor de los curas-guerrilleros; de los ricos, de los narcos y del ministro de Hacienda.<\/p>\n<p>\u2014 \u00abEse hombre gana dos millones de pesos al mes, 50 veces m\u00e1s que uno, y no para de poner impuestos. Cuando sale en la tele y lo veo se me revuelven las tripas y me descompongo.\u00bb<\/p>\n<p>Qued\u00e9 rumiando las historias de Alfonso y lo que mis propios ojos hab\u00edan visto a veces sin querer ver demasiado. El confort nos hace cobardes y nos mueve a buscar excusas hip\u00f3\u00adcritas con las que calmar nuestras conciencias y contradicciones. Fui a cenar temprano y com\u00ed con desgana el churrasco que me hab\u00edan servido. La carne en Colombia sabe a carne y es maravillosa, pero ten\u00eda a Alfonso demasiado presente. El postre me lo dio la televisi\u00f3n. En Caloto, muy cerca de Popay\u00e1n, unos ind\u00edgenas hab\u00edan ocupado parte de una inmensa hacienda con consentimiento de la due\u00f1a. Eran los terrenos de sus ancestros. Pero la se\u00f1ora vendi\u00f3 la propiedad a unos se\u00f1ores de Cali; \u00abmafiosos\u00bb, se cree. Amenazaron a los indios para que se fueran, una y otra vez. Ellos avisaron a las autoridades que no hicieron nada. Y ocurri\u00f3. Por la noche el poblado fue rodeado por unas 50 personas armadas y vestidas con uniforme militar. El resultado quedo en el suelo: las cenizas de las casetas y cultivos, y una hilera de cad\u00e1veres. Nueve hombres, seis mujeres y cinco ni\u00f1os. Algunos lograron escapar en la oscuridad y la confusi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2014 \u00abYo salt\u00e9 por esta ca\u00f1ada y me hicieron dos tiros pero Dios me protegi\u00f3\u00bb. Otros fueron muertos en la huida y dos cuerpos m\u00e1s pend\u00edan colgados de un \u00e1rbol; una suerte de macabro privile\u00adgio. Una cosa es o\u00edr las noticias sobre la violencia en Colombia junto a la chimenea de tu casa, a miles de kil\u00f3metros de distanciamien\u00adto, y otra muy distinta es que te la sirvan de postre una noche estrellada y apacible, en la misma trastienda. Imagin\u00e9 aquellos seres humanos tumbados a golpes en el suelo, boca abajo, llenos de susto y tensi\u00f3n, con las manos en la espalda y los labios y la cara besando la tierra h\u00fameda, muy conscientes de lo que va a pasar, oyendo como el tiro de gracia en la nuca se repite en la hilera y se va acercando inexorable hacia ti, quiz\u00e1s con alg\u00fan insulto intermedio. Y llega el estampido. Y se acab\u00f3 tu vida.<\/p>\n<p>El est\u00f3mago se me contrajo de impotencia y mir\u00e9 interrogante a la cocinera que me tra\u00eda un \u00abtinto\u00bb (caf\u00e9 solo).<\/p>\n<p>\u2014 \u00abAh, la violencia. Aqu\u00ed se mata a la gente como a animales.\u00bb<\/p>\n<p>No me sent\u00ed mejor. Regres\u00e9 a mi cuarto donde llevo un buen rato bebiendo co\u00f1ac (comprado en el avi\u00f3n) y refugiado en la escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p>Mi viaje por tierras colombianas seguir\u00e1 con rumbo a Bogot\u00e1 donde me espera un vuelo endemoniado lleno de esperas intermina\u00adbles, ejercitando la paciencia y resignaci\u00f3n en medio de esa peculiar fauna que pulula en todos los aeropuertos, y a la cual pertene\u00adces con todos los honores. Un d\u00eda m\u00e1s de coche cruzando paisajes muy similares a los que ya hab\u00eda visto, pero consciente de que sobre aquella c\u00e1scara colorista y magn\u00edfica, se extend\u00eda una segunda invisible y p\u00fatrida, que pertenec\u00eda al hombre. \u00bfComo puede un pa\u00eds portar dos pieles tan distintas?. \u00bfPor qu\u00e9 hay tanta injusticia? \u00bfPara qu\u00e9 se nos inculc\u00f3 el concepto de justicia?<\/p>\n<p>En Bogot\u00e1 contactar\u00e9 con Carlos Casta\u00f1os, el Jefe del Servicio de Parques Nacionales del INDERENA. Cenar\u00e9 en su casa, con su mujer, tambi\u00e9n antrop\u00f3loga. Ver\u00e9 el \u00abpesebre\u00bb navide\u00f1o hecho por Diego y Asunci\u00f3n con esmero y donde se mezclan los reyes magos y pastores con aviones, trenes, <em>cow-boys,<\/em> guerreros y \u00abnarcos\u00bb, supongo. Las paredes tapizadas de libros y piezas precolombinas rezuman bienestar, cultura, civilizaci\u00f3n. El vino chileno, tambi\u00e9n. Hablaremos mucho sobre Colombia, sobre el presidente Gaviria, sobre los nuevos cambios, sobre la deuda extranjera, sobre Alfonso&#8230; Hablaremos de esperanza.<\/p>\n<p>Colombia tiene, como casi todos los pa\u00edses, dos caras; aunque parecen de moneda distinta. Es fuerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sudo. Me he quitado la camisa y sigo sudando. Son los gajes del tr\u00f3pico, supongo. 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